NuNuevo año, ya van once desde que escribí mis primeras reflexiones sobre este tema. Más de un millón y medio de personas han leído aquel artículo en mi antigua web, y la realidad es que la situación no ha cambiado demasiado: la disyuntiva «deporte vs estudios» sigue muy presente en la vida de miles de jóvenes, entrenadores, padres y docentes.
La frase «¡No puedo venir a entrenar, tengo que estudiar!» aún resuena con fuerza en nuestros entornos.
Tanto es así que en 2020 organizamos una Mesa Redonda de Educación y Deporte con expertos de distintos ámbitos para analizar el tema desde múltiples prismas. El debate sigue vivo, y lo más importante: sigue necesitando respuestas.
¿Qué entrenador no lo ha escuchado?
Temporada tras temporada, se repiten frases como:
- «¡El martes no puedo venir, tengo un examen el miércoles!»
- «¡Esta semana no entreno, necesito estudiar!»
- «¡Mi hijo no vendrá el miércoles, tiene que estudiar!»
Y ante esto, como entrenadores, las preguntas surgen de inmediato:
- ¿Qué le digo ahora?
- ¿Cómo lo gestiono sin dañar su motivación?
- ¿Y los demás, no estudian también?
Recuerdo una conversación real tras un partido un sábado a las 19:00:
Jugador: “El martes no puedo venir, tengo un examen.”
Entrenador: “¿Qué harás esta tarde, mañana o el lunes?”
Jugador: “Hoy salgo a cenar, mañana descanso… si me da tiempo estudio. El martes estudio toda la tarde.”
Entrenador: “¿Y por qué no lo preparaste antes? ¿Por qué no adelantas el trabajo y vienes a entrenar? ¡Te vendría bien para despejarte!”
Jugador: “Es que no me da tiempo.”
Entrenador: “Vale, pero ¡saca buena nota! Y organízate mejor para la próxima.”
¿Este perfil de estudiante es el más exitoso?
Muchos creen que estudiar intensamente el día previo al examen mejora sus resultados. Pero lo que esto suele ocultar es una falta de planificación y organización. No los convierte en mejores estudiantes, sino en bomberos académicos: apagan fuegos a última hora.
En cambio, los estudiantes más brillantes que he conocido —con promedios superiores a 9— son también los que mejor entrenan. Se organizan, cumplen sus compromisos y viven con disciplina. Tienen claro hacia dónde van y qué esfuerzo requiere ese camino.
La ciencia lo respalda
Un metaanálisis de 44 estudios con estudiantes de entre 4 y 18 años (Donnelly et al., 2016) mostró una correlación positiva entre la actividad física y el rendimiento académico. ¿Por qué?
Porque el ejercicio regular mejora:
- La atención
- La memoria
- Las funciones ejecutivas del cerebro
Y según Barros, Silver y Stein (2009), los recreos frecuentes mejoran el comportamiento y el rendimiento escolar. ¿La razón? El movimiento físico favorece la liberación de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina, fundamentales para el estado de ánimo y el aprendizaje.
Ser libre es ser disciplinado
Muchos jóvenes creen que libertad es hacer lo que quieren, cuando quieren. Pero la verdadera libertad nace de la disciplina: elegir conscientemente cómo empleas tu tiempo y hacia qué propósito lo diriges.
La falta de estructura conduce al caos, la frustración o la apatía. Por eso, como entrenadores, padres y educadores, tenemos la responsabilidad de enseñar autodisciplina, planificación y compromiso. De lo contrario, quedarán a merced de los sistemas que decidan por ellos.
¿Cómo gestionar el tiempo eficazmente?
- Querer hacerlo: Sin voluntad no hay cambio.
- Conocer los beneficios: Saber qué ganas al organizarte genera motivación.
- Planificar y actuar: Tener una estrategia convierte tus horas en oportunidades.
El deporte es una escuela de vida. Enseña que el éxito se construye, que la constancia tiene recompensa, que cumplir compromisos forja carácter. Y que sí, se puede rendir bien en lo académico, deportivo y personal… si se aprende a gestionar el tiempo.
“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro.” – Santiago Ramón y Cajal
Y tú, ¿qué eliges enseñarles?
¿Excusas o herramientas? ¿Justificaciones o estrategias? ¿Límites o posibilidades?
Tu visión también cuenta. Comparte tu opinión, experiencia o enfoque.
¿Te gustaría que organizáramos otra mesa redonda sobre este tema? Déjamelo en los comentarios o escríbeme. ¡Entre todos, construimos mejores caminos para educar y formar!
Para el debate:
- ¿Qué estrategias aplicas tú para equilibrar el deporte y los estudios en tu entorno?
- ¿Qué te ha funcionado con tus hijos, alumnos o jugadores?
- ¿Qué errores has detectado y qué aprendizajes te han dejado?
Déjame tus respuestas en los comentarios. ¡Vamos a construir comunidad desde la reflexión compartida!
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